La edad media: Imperio Bizantino y Mundo Islámico Naciente – Dogma y la Tradición (aprox. 600 d.C. – 1450 d.C.) (2/6)
Mientras Europa se sumía en la fragmentación feudal, Constantinopla brillaba con oro y seda, y Bagdad se convertía en el centro intelectual del mundo. En este capítulo, veremos cómo el tatuaje osciló entre ser una herramienta de tortura política en Bizancio y una práctica de belleza y protección profundamente arraigada en el mundo islámico rural, desafiando las prohibiciones religiosas.

Recreación de un bazar durante la edad media en Oriente Medio, (1350 d.c. apróx.)
Bizancio: Los "Graptoi" y el Tatuaje como Castigo Teológico
El Imperio Bizantino, heredero directo de Roma, mantuvo la visión romana del tatuaje como estigma penal, pero le añadió una capa de fervor religioso.
La Controversia Iconoclasta: Tatuados por la Fe
En los siglos VIII y IX, Bizancio se dividió violentamente entre quienes veneraban las imágenes religiosas (iconódulos) y quienes querían destruirlas (iconoclastas).
La Historia de los Graptoi: Este es uno de los episodios más infames de la historia del tatuaje bizantino. Dos monjes hermanos, Teófano y Teodoro, defensores de las imágenes, fueron arrestados por el emperador iconoclasta Teófilo (siglo IX).
El Castigo: No se limitaron a azotarlos. El emperador ordenó que se les tatuara (graptoi significa "los inscritos" o "escritos") en la frente y el rostro 12 versos yambicos que se burlaban de su fe.
La Técnica: Se usaron agujas para inscribir las letras profundamente en la carne, frotando luego tinta para hacerlas indelebles. Los hermanos pasaron a la historia como los "Graptoi", santos mártires que llevaron su fe literalmente escrita en la cara como una cicatriz de honor ante sus seguidores, aunque fuera una marca de vergüenza para el Estado.
El Mundo Islámico: La Prohibición del Washm
Con la expansión del Islam desde el siglo VII, una nueva doctrina llegó desde España hasta la India. La postura teológica oficial sobre el tatuaje era clara.
El Hadiz: La prohibición se basa principalmente en dichos atribuidos al Profeta Mahoma (Hadices), recopilados por Bujari y Muslim: "Allah maldice a la mujer que hace tatuajes y a la que se los hace..."
La Razón Teológica: Al igual que en el Judaísmo y el Cristianismo, se considera que el tatuaje (Washm en árabe) es una alteración de la creación perfecta de Dios (taghyir khalq Allah) y una forma de engaño visual.
La Realidad Antropológica: El Tatuaje Beduino y Amazigh (Beréber)
Aquí es donde la antropología choca con la teología. A pesar de la prohibición religiosa, el tatuaje floreció (y sigue existiendo) en vastas zonas del mundo islámico, especialmente en el Norte de África y Oriente Medio, mantenido vivo casi exclusivamente por mujeres.

Ejemplo de tatuajes Bereber del norte de África y Medio Oriente
El-Aycha: La Belleza y la Protección en el Desierto
Entre las tribus Beduinas y los pueblos Amazigh (Beréberes), el tatuaje no se veía como una alteración pecaminosa, sino como una necesidad cultural.
Marcas de Identidad y Pubertad: Las niñas eran tatuadas al llegar a la pubertad. Los diseños en la barbilla (siyala), la frente o entre las cejas indicaban su tribu, su estatus marital y su madurez sexual.
La Baraka (Bendición Mágica): Más allá de la estética, estos tatuajes tenían una función apotropaica (protectora).
Diseños: Rombos, cruces, palmeras, la "mano de Fátima" o patrones geométricos complejos.
Ubicación: Se colocaban en los orificios del cuerpo (alrededor de la boca, ojos, nariz, ombligo, vulva) porque se creía que eran los puntos vulnerables por donde podían entrar los Jinn (espíritus malignos). El tatuaje "sellaba" el cuerpo.
- Terapéutica: Al igual que vimos con Ötzi milenios atrás, en el mundo islámico rural se practicaba el tatuaje terapéutico. Un punto tatuado en una articulación o cerca de los ojos se usaba para curar dolores o prevenir la ceguera.
La Ciencia Médica Islámica: Cauterización vs. Tatuaje
La Edad de Oro del Islam fue la cúspide de la medicina mundial en ese momento. Médicos como Al-Zahrawi (Abulcasis) en Córdoba escribieron enciclopedias quirúrgicas.
El Kayy (Cauterización): Aunque el tatuaje medicinal existía a nivel popular, la medicina académica prefería la cauterización (quemar la piel con hierros calientes) para tratar dolencias.
Eliminación de Tatuajes: Curiosamente, los manuales médicos de la época daban recetas para quitar tatuajes (para aquellos que se arrepentían o querían borrar marcas de esclavitud), usando mezclas corrosivas de salitre, cal y resinas, seguidas de la aplicación de ungüentos reparadores.
Piercings y Joyería: El Esplendor de Oriente
Si el tatuaje estaba teológicamente mal visto (aunque practicado), la joyería y los piercings eran celebrados, siempre dentro de las normas de modestia.
Narigueras (Khizam): Influenciados por las tradiciones que encontraron al expandirse hacia la India y África, el uso de anillas o clavos en la nariz se popularizó en ciertas regiones del mundo islámico, especialmente entre las mujeres beduinas y en el subcontinente indio bajo dominio islámico.
Pendientes Múltiples: Las miniaturas persas y árabes de la época (como las ilustraciones de Las Mil y Una Noches) muestran a mujeres con múltiples perforaciones en las orejas, luciendo cascadas de oro y perlas.
El Velo y el Adorno: La paradoja estética: aunque el cuerpo se cubría en público, en la esfera privada (el harén o el hogar), la ornamentación corporal era rica y sofisticada, incluyendo ajorcas para los tobillos y pintura de Henna.
La Henna: El "Tatuaje" Permitido
No podemos cerrar este capítulo sin mencionar la solución de compromiso perfecta. La Henna (Al-Hinna).
- Al teñir la piel temporalmente, la henna permitía toda la expresión artística, simbólica y ritual del tatuaje (protección, celebración de bodas, belleza), pero sin violar la prohibición de alterar permanentemente la creación de Dios. Se convirtió en el arte corporal por excelencia del mundo islámico urbano.
Conclusión
En este periodo, el cuerpo se convirtió en un texto de negociación.
En Bizancio, el tatuaje era un arma política, una forma de escribir la herejía en la cara del disidente.
En el Islam, existía una dualidad fascinante: la ley escrita prohibía la aguja, pero la tradición oral y matriarcal de las tribus del desierto mantuvo la tinta fluyendo como un escudo contra el mal de ojo.
El tatuaje sobrevivió en las montañas del Atlas y en las tiendas del desierto de Arabia, resistiendo a los edictos de los eruditos urbanos. Y mientras tanto, en el lejano Oriente, China y Japón estaban desarrollando sus propias y complejas relaciones con la tinta, algo que veremos en el próximo capítulo cuando viajemos a Asia Oriental durante la Edad Media.