Logo @ETHNICTATTOO.KID - Subdermo Tattoo

El mundo antiguo y clásico: Los Imperios de Oriente Próximo – Persas, Partos y Sasánidas (aprox. 550 a.C. – 651 d.C.) (3/6)

Dejamos el Nilo, con su tinta sagrada, y volvemos la mirada hacia el este, al corazón de Asia, donde surgieron imperios colosales que conectaron el mundo como nunca antes.

Nos adentramos en el dominio de los Reyes de Reyes, en el corazón del Imperio Persa y sus sucesores, los Partos y Sasánidas. En este vasto mosaico de pueblos, lenguas y religiones, ¿cómo se adornaba el cuerpo? ¿Era el tatuaje un arte, un estigma, o ambas cosas? ¿Y qué nos dicen los piercings sobre el poder y la identidad en una de las superpotencias más deslumbrantes de la historia?

Prepárate, porque este capítulo está forjado en el oro de los tesoros y tallado en los monumentales relieves de piedra que aún hoy nos hablan de un poder imperial sin parangón.

enter image description here

Recreación de habitantes de los grandes imperios de Asia en el s.II d.c.

Imagina un imperio que se extendía desde los Balcanes y Egipto en el oeste hasta el valle del Indo en el este. Ese fue el Imperio Aqueménida (c. 550–330 a.C.), fundado por Ciro el Grande. Un imperio multiétnico gobernado con una mezcla de poderío militar y una sorprendente tolerancia cultural. Tras la conquista de Alejandro Magno, la antorcha del poder en la región fue recogida por los Partos (c. 247 a.C. – 224 d.C.), feroces jinetes-arqueros que se convirtieron en la pesadilla de Roma. Y finalmente, los Sasánidas (224–651 d.C.), que reclamaron su herencia aqueménida y forjaron el último gran imperio persa preislámico.

En estos casi 1200 años de historia, el cuerpo humano fue un constante escaparate de la diversidad del imperio, de la jerarquía social y del inmenso poder de sus gobernantes.

El Imperio Aqueménida: Un Mosaico de Pueblos Marcados (c. 550–330 a.C.)

La visión que tenemos de las prácticas de modificación corporal en el primer y más famoso imperio persa nos llega a través de dos lentes principales: los relatos, a menudo hostiles, de sus enemigos griegos, y su propio y espectacular arte imperial.

  • La Visión Griega y la Pluma de Heródoto: Los historiadores griegos, que veían a los persas como sus grandes rivales, nos cuentan que el tatuaje no era una práctica de la élite persa, sino más bien una herramienta de control.

    -- Heródoto y Jenofonte relatan cómo los persas tatuaban a los prisioneros de guerra, esclavos y desertores como señal de propiedad y castigo, una práctica que probablemente aprendieron o compartieron con sus predecesores en Mesopotamia, los asirios y babilonios.

    -- Curiosamente, esta visión del tatuaje como estigma es muy similar a la que los propios griegos tenían, lo que nos muestra un cierto consenso en el mundo "civilizado" de la época sobre para quién estaba reservada esta marca indeleble.

  • Los Relieves de Persépolis: Un Desfile de Identidades Grabado en Piedra: La evidencia más impresionante nos la da el propio arte persa. En las ruinas de su capital ceremonial, Persépolis, las monumentales escalinatas del palacio de la Apadana muestran un increíble desfile de delegaciones de los 23 pueblos del imperio, acudiendo a rendir tributo al Gran Rey. ¡Es una instantánea antropológica congelada en el tiempo!

    -- El Piercing como Distintivo Cultural y de Estatus: Al observar de cerca estos relieves, vemos que los persas y los medos, la élite gobernante, lucen con orgullo pendientes en forma de aro o con elaborados colgantes. Pero lo más fascinante es que muchas de las delegaciones también llevan piercings que ayudan a distinguirlos:

    -- Los lidios de Anatolia, los escitas de las estepas, los asirios de Mesopotamia... todos son representados con pendientes.

    -- Los enviados de Nubia (Etiopía), además de pendientes, a veces llevan otros adornos que sugieren perforaciones.

    -- Los indios son representados con un solo pendiente, una costumbre documentada en la India antigua.

    -- ¿Y los Tatuajes?: A pesar del increíble detalle, no hay evidencia clara de tatuajes en ninguno de estos relieves. La piel de los personajes aparece lisa. Esto refuerza la idea de que, o bien el tatuaje decorativo no era una práctica extendida entre estos grupos (lo cual es poco probable, conociendo a los escitas), o que simplemente no se consideró un rasgo digno de ser representado en el arte oficial del imperio, a diferencia de los peinados, la vestimenta y las joyas, que sí se usaban para diferenciar a los pueblos.

  • El Tesoro del Oxus y la Joyería del Poder: Descubrimientos arqueológicos como el espectacular Tesoro del Oxus (hallado en el actual Tayikistán) confirman lo que vemos en los relieves. Este tesoro, datado en el periodo aqueménida, está repleto de brazaletes, collares y otros adornos de oro, pero no incluye pendientes, aunque otras excavaciones sí han sacado a la luz pendientes de oro y plata de la época, confirmando que el piercing de oreja era una práctica generalizada entre las clases altas.

enter image description here

Algunos de los restos arqueológicos de Persépolis, antigua capital del Imperio Aqueménida (515 a.c. - 350 a.c. apróx.)

La Era Parta y Sasánida: Ecos de Persia, Roma y la Estepa (c. 247 a.C. – 651 d.C.)

Estos dos imperios sucesivos continuaron y adaptaron las tradiciones aqueménidas, en un constante diálogo con sus vecinos y rivales, especialmente Roma.

  • Continuidad y Fusión Cultural: Los partos, originarios de las estepas, probablemente tenían sus propias tradiciones de tatuaje similares a las de sus primos escitas. Sin embargo, al conquistar el antiguo imperio persa, adoptaron muchas de sus costumbres de corte y también se vieron muy influenciados por el arte helenístico. Las esculturas de ciudades como Hatra (Irak) o los frescos de Dura-Europos (Siria) muestran a nobles partos con elaboradas túnicas y joyas, incluyendo pendientes.

  • Reyes con Perlas: El Piercing como Emblema Real Sasánida: Con los sasánidas, el piercing de oreja se consolida como un símbolo inequívoco de la realeza y la alta nobleza.

    -- Relieves Rupestres y Platería: En los impresionantes relieves tallados en la roca (como los de Naqsh-e Rostam) y en la exquisita platería sasánida, los reyes como Sapor I o Cosroes II son sistemáticamente representados con enormes y elaborados pendientes, a menudo con una gran perla colgando. Este adorno se convierte en parte del atuendo real, un signo de riqueza y poder divinamente sancionado tan importante como la corona.

    -- La joyería sasánida encontrada por los arqueólogos confirma esta costumbre, con magníficos ejemplos de pendientes de oro con perlas y otras piedras preciosas.

  • El Zoroastrismo y la Integridad del Cuerpo: Durante el Imperio Sasánida, el zoroastrismo se consolidó como la religión de estado. Esta antigua fe persa pone un gran énfasis en la pureza ritual y la integridad del cuerpo como una creación divina que no debe ser "contaminada". Esta visión religiosa pudo haber reforzado la aversión cultural de la élite persa hacia el tatuaje decorativo, considerándolo una profanación del cuerpo, mientras que el piercing, al ser una perforación para un adorno "externo", era aceptable y deseable como símbolo de estatus.

enter image description here

Tumbas de Naqsh-e Rostam en Irán, con unos exquisitos bajorrelieves (350a.c - 150 a.c. apróx.)

El Tatuaje en los Márgenes del Imperio

Es crucial entender que la ausencia de tatuajes en el arte oficial persa no significa que no existieran dentro de sus vastas fronteras. De hecho, el imperio era un lugar de contacto constante entre culturas tatuadas y no tatuadas.

  • Fronteras Vivas: Los persas comerciaban y luchaban con los escitas tatuados al norte, los tracios tatuados al oeste y los pueblos de la India al este. Dentro del imperio vivían árabes, armenios y otros grupos que, según fuentes posteriores, tenían antiguas tradiciones de tatuaje, especialmente entre las mujeres como marca de identidad tribal o con fines apotropaicos (protectores).

  • Una Práctica Invisible: El tatuaje existía, pero era una práctica de los "otros": los pueblos de las estepas, los habitantes de las montañas, las tribus del desierto, los esclavos, los prisioneros... Era una realidad cotidiana en los márgenes del imperio, pero invisible en el discurso de poder del centro.

Herramientas y Adornos: Forjando la Identidad en los Crisoles de Asia

  • Piercings: Los materiales eran un reflejo directo del estatus: oro, plata, bronce, perlas, lapislázuli, cornalina y otras gemas preciosas. Las herramientas para perforar serían simples punzones o agujas de metal (bronce o hierro).

  • Tatuajes: Aunque no tenemos "kits de tatuador" persas, las técnicas serían las mismas que en las culturas vecinas: agujas de metal o hueso y pigmento a base de hollín o minerales.

Conclusión: El Cuerpo como Frontera del Imperio

El legado de los grandes imperios persas nos ofrece una lección fascinante sobre cómo el cuerpo puede reflejar la estructura y la ideología de un estado.

  • Para la élite persa, medo, parta y sasánida, la modificación corporal aceptada y celebrada era el piercing, particularmente los pendientes. Era un lenguaje universal de poder, riqueza y estatus que adornaba y ennoblecía el cuerpo.

  • El tatuaje, en cambio, fue relegado a una herramienta de control sobre los cuerpos de los subyugados (esclavos, criminales) o visto como una costumbre exótica y primitiva de los pueblos que vivían en las fronteras del imperio.

El cuerpo, por tanto, se convirtió en una frontera en sí mismo. Las joyas definían a quienes estaban dentro del círculo del poder, mientras que la tinta a menudo marcaba a quienes estaban fuera o por debajo. Esta compleja interacción entre el adorno y el estigma nos muestra que la historia del tatuaje no es solo una historia de arte, sino una historia de poder. Y esta dinámica de poder continuará mientras nos movemos hacia el este, para explorar las antiguas y ricas tradiciones de la India en el próximo capítulo.